
La manifestación del tallo
(Gaṇḍavyūha Sūtra)
Lo que hemos recorrido hasta ahora
En el bosque de Jetavana, el Buda Śākyamuni entra en un profundo samādhi y despliega ante los grandes bodhisattvas una visión milagrosa de innumerables reinos búdicos inundados de luz (Capítulos 1 y 2). Tras este preludio, la acción se traslada al sur de la India, donde el bodhisattva Mañjuśrī encomienda al joven Sudhana una misión: viajar de maestro en maestro para aprender la conducta de los bodhisattvas. (Capítulo 3). En su primer destino, la montaña Sugrīva, Sudhana encuentra al monje Meghaśrī, quien le comparte su asombrosa visión incesante de innumerables budas en el espacio y lo dirige hacia su siguiente maestro (Capítulo 4).
Capítulo 5: Sāgaramegha
Siguiendo el hilo de su peregrinaje, el joven Sudhana formula una nueva serie de preguntas fundamentales, usando la metáfora del agua: ¿cómo logran los bodhisattvas cruzar el tempestuoso océano de la existencia (saṃsāra) para adentrarse en el océano de la omnisciencia? El monje Sāgaramegha le explica que la clave reside en la mente de la iluminación (la aspiración de beneficiar a los seres), la cual solo surge cuando se ha reunido una vasta acumulación de raíces de mérito y gran compasión.
Para ilustrar su propio nivel de realización, Sāgaramegha le relata a Sudhana cómo, tras contemplar el gran océano ininterrumpidamente durante doce años, fue testigo de una visión sobrecogedora: un gigantesco loto adornado con joyas insuperables surgió de las profundidades, rodeado y venerado por millones de devas, nāgas y otras clases de seres no humanos. Sobre él, un tathāgata extendió su mano, acarició su cabeza y le transmitió la vasta enseñanza del Dharma llamada Ojos que todo lo ven.
A pesar de poseer esta profunda realización y enseñarla a las multitudes de seres que acuden a él desde todas las direcciones, Sāgaramegha, manteniendo la perfecta humildad que caracteriza a estos maestros, reconoce que su conocimiento se limita a esa única puerta del Dharma. Así, instruye a Sudhana a viajar más hacia el sur para buscar al monje Supratiṣṭhita, marcando el inicio de su próxima etapa en el camino.

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